La compañía de telecomunicaciones AT&T trabaja con OpenAI para desarrollar herramientas de inteligencia artificial destinadas a transformar la organización de su departamento jurídico. El proyecto busca facilitar el acceso a antecedentes, investigaciones y conocimientos acumulados, además de agilizar la gestión de consultas internas. La iniciativa plantea un cambio significativo en la prestación de servicios legales corporativos, aunque sus responsables sostienen que las decisiones jurídicas continuarán en manos de profesionales.
23 de octubre de 2026 | Derecho, inteligencia artificial y transformación profesional
La incorporación de inteligencia artificial al ejercicio del derecho está comenzando a modificar no solamente la manera de investigar y redactar documentos, sino también la organización de los servicios jurídicos dentro de las grandes empresas.
El 21 de octubre de 2026, OpenAI publicó información sobre su colaboración con AT&T para desarrollar nuevas herramientas destinadas al departamento jurídico interno de la compañía estadounidense.
La iniciativa se apoya en LegalEdge, una estructura creada por AT&T para aplicar inteligencia artificial a la gestión de asuntos legales.
El objetivo no consiste simplemente en incorporar un asistente capaz de responder consultas. La propuesta busca construir una infraestructura que permita recuperar y utilizar el conocimiento acumulado por los profesionales de la empresa.
Esto incluye antecedentes de asuntos anteriores, documentación, investigaciones y experiencias que actualmente pueden encontrarse distribuidos entre diferentes equipos.
La cuestión adquiere especial importancia en organizaciones con cientos de abogados y profesionales del derecho, donde localizar información relevante puede representar una parte considerable del trabajo previo a cualquier asesoramiento.
LegalEdge: un nuevo modelo de organización jurídica
AT&T presentó oficialmente su colaboración con OpenAI el 8 de octubre de 2026.
En ese comunicado informó que LegalEdge, creado en enero del mismo año, había intervenido en casi 100 asuntos durante sus primeros seis meses de funcionamiento.
La estructura reúne abogados, profesionales jurídicos, especialistas tecnológicos y responsables de gestión de proyectos.
Su finalidad es desarrollar nuevas formas de organizar el trabajo legal mediante inteligencia artificial, gestión del conocimiento y procedimientos internos más eficientes.
La colaboración con OpenAI representa una nueva etapa de ese proyecto.
Ambas compañías prevén diseñar, desarrollar y evaluar herramientas que puedan integrarse en tareas jurídicas concretas, manteniendo mecanismos de supervisión profesional.
La iniciativa no debe confundirse con la sustitución integral del departamento jurídico por sistemas automatizados.
Según la información institucional publicada, la participación de abogados continuará siendo central en los procedimientos que requieran interpretación, asesoramiento y decisiones jurídicas.
Un sistema para recuperar el conocimiento acumulado durante años
Uno de los problemas que el proyecto busca resolver es la dispersión de la información.
En una organización de gran tamaño, un abogado puede necesitar conocer cómo se resolvió anteriormente una cuestión contractual, qué criterios se utilizaron en determinado asunto regulatorio o qué antecedentes existen sobre una controversia.
La información puede encontrarse en documentos, expedientes internos, comunicaciones o trabajos realizados por diferentes equipos.
La colaboración entre AT&T y OpenAI pretende facilitar el acceso a ese conocimiento institucional.
David McAtee, director jurídico de AT&T, explicó que el proyecto busca construir una infraestructura de conocimiento que pueda ser utilizada por distintas áreas de la compañía.
La importancia de esta iniciativa no reside únicamente en acelerar búsquedas.
También apunta a evitar que la experiencia acumulada permanezca aislada o resulte difícil de recuperar cuando debe analizarse un nuevo asunto.
Desde una perspectiva organizacional, esto podría modificar la manera en que los departamentos jurídicos administran sus antecedentes y transmiten conocimientos entre profesionales.
Agentes de inteligencia artificial para clasificar y priorizar consultas
Otro de los desarrollos previstos consiste en un sistema de recepción de solicitudes formuladas en lenguaje natural.
Bill Ryan, director de cumplimiento normativo de AT&T, explicó que la herramienta permitiría organizar las consultas provenientes de distintas áreas de la empresa.
El sistema proyectado podría clasificar solicitudes, establecer prioridades y vincular cada asunto con antecedentes, investigaciones y trabajos anteriores.
También podría proporcionar información contextual y sugerencias sobre los primeros pasos que convendría considerar.
Por ejemplo, ante una consulta sobre determinada cuestión contractual o regulatoria, el sistema podría reunir antecedentes internos relevantes antes de que intervenga el abogado responsable.
Esto permitiría reducir el tiempo destinado a localizar documentación y facilitar una evaluación inicial mejor informada.
Sin embargo, existe una precisión importante.
OpenAI presenta esta herramienta como una iniciativa prevista. La publicación no acredita que todas sus funcionalidades se encuentren actualmente implementadas ni ofrece resultados cuantitativos sobre su precisión.
Por lo tanto, no corresponde afirmar que el sistema ya resuelve autónomamente consultas jurídicas complejas.
El criterio jurídico permanece en manos de los abogados
Uno de los aspectos centrales de los anuncios institucionales es la distinción entre automatización de tareas y ejercicio del juicio profesional.
AT&T sostiene que sus abogados determinarán cómo se utilizan los agentes de inteligencia artificial.
Para determinadas consultas frecuentes, un agente podría proporcionar respuestas.
En otros asuntos, su función sería reunir y sintetizar información para que un profesional elabore el asesoramiento correspondiente.
La compañía también destaca la importancia de incorporar mecanismos de confidencialidad, responsabilidad, supervisión humana y gobernanza.
David McAtee sintetizó el criterio de la iniciativa al señalar que las decisiones permanecerán en manos de los abogados.
Esta posición resulta relevante porque reconoce una diferencia esencial entre disponer de información jurídica y ejercer el derecho.
Una herramienta puede localizar documentos, organizar antecedentes o elaborar síntesis.
Pero determinar qué normas resultan aplicables, interpretar sus consecuencias y asumir la responsabilidad por una recomendación exige una evaluación profesional que no se agota en el procesamiento automatizado de información.
¿Qué significa esta transformación para los estudios jurídicos?
La experiencia de AT&T permite observar un cambio que podría extenderse a otras organizaciones.
Tradicionalmente, muchas empresas han contratado servicios externos para desarrollar investigaciones, revisar documentación o preparar determinados trabajos jurídicos.
La disponibilidad de herramientas de inteligencia artificial abre la posibilidad de reorganizar algunas de esas tareas dentro de los propios departamentos legales.
Sin embargo, la publicación de OpenAI no ofrece datos suficientes para establecer cuánto dinero ahorrará AT&T mediante esta colaboración.
Tampoco demuestra que el nuevo modelo resulte necesariamente más eficiente que todas las modalidades tradicionales de prestación de servicios jurídicos.
Lo que sí permite identificar es una orientación estratégica: aprovechar la tecnología para que los abogados dediquen menos tiempo a reunir información y más tiempo a las actividades que requieren experiencia, interpretación y criterio profesional.
Para los estudios jurídicos externos, esta evolución podría traducirse en una modificación de las tareas que las empresas deciden contratar.
Las actividades vinculadas con asesoramiento especializado, negociación, estrategia y resolución de controversias podrían adquirir una importancia relativa mayor frente a determinadas tareas documentales rutinarias.
Se trata de una posible consecuencia del modelo anunciado, no de un resultado general demostrado por la colaboración.
Confidencialidad y responsabilidad: dos condiciones esenciales
La utilización de inteligencia artificial en departamentos jurídicos exige considerar aspectos que exceden la productividad.
Los profesionales trabajan habitualmente con contratos, comunicaciones reservadas, antecedentes de controversias y documentación que puede contener información confidencial o datos personales.
La incorporación de herramientas automatizadas obliga a establecer criterios sobre qué información puede procesarse, quién tiene acceso a ella y bajo qué condiciones se utilizan los resultados.
AT&T y OpenAI reconocen expresamente la importancia de la confidencialidad, la gobernanza y la supervisión humana en los procedimientos que pretenden desarrollar.
Sin embargo, el anuncio institucional no permite evaluar de manera independiente la totalidad de los controles técnicos que se implementarán.
Tampoco corresponde concluir que la existencia de mecanismos de seguridad elimina todos los riesgos relacionados con el tratamiento de información jurídica.
La adopción responsable de estas tecnologías requiere evaluar sus condiciones concretas de funcionamiento y las obligaciones profesionales y legales aplicables.
Una reflexión para el ejercicio del derecho en Argentina
Aunque la iniciativa se desarrolla en Estados Unidos, plantea interrogantes relevantes para los estudios jurídicos, asesorías empresariales y organizaciones profesionales argentinas.
La utilización de inteligencia artificial para organizar documentación, localizar antecedentes y asistir en tareas de investigación puede resultar útil en distintos ámbitos del ejercicio profesional.
Sin embargo, su incorporación no modifica por sí misma las obligaciones jurídicas de quienes prestan asesoramiento.
En Argentina, el ejercicio de la abogacía se encuentra sujeto a las normas profesionales y éticas correspondientes a cada jurisdicción.
Asimismo, el tratamiento de información personal debe examinarse conforme a la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales y las demás disposiciones que resulten aplicables.
Cuando se utilizan herramientas tecnológicas para procesar documentación de clientes, adquieren especial importancia la confidencialidad, la seguridad de la información y el control de acceso.
También corresponde distinguir entre las tareas de apoyo que pueden automatizarse y aquellas que requieren intervención profesional.
En el ámbito notarial, esta diferenciación es particularmente relevante.
La asistencia tecnológica en la organización documental o la búsqueda de antecedentes no equivale al ejercicio de funciones legalmente reservadas al escribano.
La identificación de los comparecientes, la evaluación de los presupuestos jurídicos del acto y el ejercicio de la función fedataria continúan sujetos a la legislación aplicable.
Una transformación que comienza por el conocimiento
La colaboración entre AT&T y OpenAI permite identificar una tendencia significativa en la evolución de los servicios jurídicos.
El objetivo ya no consiste solamente en utilizar inteligencia artificial para redactar documentos o responder preguntas.
Las grandes organizaciones comienzan a explorar sistemas capaces de conectar antecedentes, organizar consultas y facilitar el aprovechamiento del conocimiento acumulado por sus equipos profesionales.
El alcance real de estas iniciativas dependerá de su implementación, de la calidad de sus resultados y de los mecanismos de control que acompañen su utilización.
Por ahora, los anuncios de ambas compañías permiten conocer sus objetivos y algunos antecedentes del proyecto, pero no justifican afirmar que el modelo haya transformado definitivamente la prestación de servicios jurídicos.
La experiencia, no obstante, plantea una cuestión que merece atención.
Si la inteligencia artificial puede facilitar el acceso a información y antecedentes, el valor diferencial del abogado estará cada vez más vinculado con su capacidad para interpretar, decidir y asumir responsabilidad por el asesoramiento que brinda.
La tecnología puede modificar los procedimientos de trabajo. El desafío profesional será determinar cómo aprovecharla sin confundir la disponibilidad de respuestas con el ejercicio fundamentado del criterio jurídico.
🎙️ Escuchá Radio Nodo IA en vivo
La inteligencia artificial está transformando el derecho y el ejercicio de las profesiones.
Escuchá Radio Nodo IA en vivo: noticias cada hora sobre inteligencia artificial y su impacto en las distintas disciplinas, acompañadas de música para tu jornada laboral.
Transparencia editorial: Este medio puede utilizar herramientas de inteligencia artificial para la elaboración y producción de contenidos, incluidas voces sintéticas en sus emisiones de audio. La información publicada está sujeta a revisión editorial y verificación de fuentes.
