El gobierno británico comenzará a incorporar herramientas de inteligencia artificial para estimar la edad de solicitantes de asilo que llegan sin documentación o cuya edad es cuestionada por las autoridades migratorias. La iniciativa busca asistir los procesos de verificación fronteriza, pero organizaciones de derechos humanos, especialistas en infancia y asociaciones profesionales advierten sobre riesgos de errores, sesgos algorítmicos y posibles consecuencias para menores que podrían ser clasificados incorrectamente como adultos.
La utilización de inteligencia artificial en sistemas migratorios continúa expandiéndose en distintos países.
En el Reino Unido, el Home Office impulsa la incorporación de tecnologías de estimación facial de edad para asistir los procedimientos de evaluación de personas solicitantes de asilo cuya edad resulta objeto de controversia.
La medida forma parte de una estrategia más amplia orientada a fortalecer los controles migratorios mediante herramientas tecnológicas y sistemas de automatización aplicados a la gestión fronteriza.
Cómo funcionaría el sistema
Según información oficial y documentación vinculada al proyecto, la tecnología utilizará sistemas de análisis facial asistidos por inteligencia artificial para estimar rangos de edad a partir de imágenes.
El objetivo declarado por las autoridades es incorporar una herramienta complementaria para los casos en que los migrantes carecen de documentación verificable o existen dudas sobre su edad declarada.
El gobierno británico sostiene que las pruebas iniciales mostraron resultados considerados prometedores y que la herramienta no reemplazará completamente las evaluaciones humanas.
Un contrato para desarrollar la tecnología
El Home Office adjudicó un contrato por aproximadamente £322.000 para desarrollar y probar sistemas de estimación facial de edad.
De acuerdo con documentación pública sobre contrataciones, la empresa británica Akhter Computers participa como contratista principal y la compañía alemana especializada en biometría Cognitec interviene en el desarrollo tecnológico asociado al reconocimiento facial y estimación etaria.
Las autoridades prevén continuar realizando pruebas antes de una implementación más amplia proyectada para 2027.
El problema que busca resolver el gobierno
La edad posee relevancia jurídica dentro del sistema de asilo británico.
Las personas menores de 18 años reciben tratamientos diferenciados en materia de alojamiento, protección, asistencia social y procedimientos migratorios.
El gobierno sostiene que algunos adultos podrían intentar presentarse como menores para acceder a beneficios reservados a niños y adolescentes, por lo que considera necesario fortalecer los mecanismos de verificación.
Las críticas: ¿puede una IA determinar la edad de una persona vulnerable?
La iniciativa genera fuertes cuestionamientos dentro de organizaciones vinculadas a infancia, refugio, trabajo social y derechos humanos.
Uno de los principales argumentos es que la apariencia física puede verse afectada por múltiples factores que no necesariamente reflejan la edad cronológica.
Especialistas señalan que experiencias de:
- guerra;
- persecución;
- violencia;
- tortura;
- desnutrición;
- agotamiento físico;
- desplazamientos prolongados;
pueden modificar significativamente el aspecto de una persona joven.
Riesgo de errores con consecuencias graves
Las críticas no se limitan a cuestiones técnicas.
Diversos informes sostienen que errores en la determinación de edad pueden provocar que menores sean ubicados en centros para adultos, alojamientos inadecuados o entornos potencialmente peligrosos.
Datos oficiales publicados por el propio Home Office muestran que algunas decisiones iniciales sobre edad fueron posteriormente modificadas tras revisiones más profundas realizadas por trabajadores sociales y autoridades locales.
IA, biometría y gobernanza algorítmica
Más allá del caso migratorio, el debate refleja una tendencia más amplia.
Gobiernos y organismos públicos comienzan a incorporar sistemas de inteligencia artificial para asistir decisiones vinculadas a:
- identidad;
- edad;
- acceso a servicios;
- verificación documental;
- seguridad;
- control fronterizo.
La expansión de estas herramientas plantea interrogantes sobre:
- transparencia algorítmica;
- auditoría;
- explicabilidad;
- supervisión humana;
- protección de datos biométricos;
- y mecanismos de apelación frente a decisiones automatizadas.
Un debate que excede al Reino Unido
La utilización de inteligencia artificial para estimación de edad ya aparece en distintos sectores.
Empresas especializadas en identidad digital desarrollan herramientas similares para:
- verificación de edad online;
- acceso a contenidos restringidos;
- plataformas digitales;
- servicios financieros;
- comercio electrónico.
Sin embargo, cuando estas tecnologías comienzan a influir sobre decisiones vinculadas con derechos humanos, protección infantil o procesos migratorios, el nivel de exigencia regulatoria se vuelve considerablemente mayor.
El desafío de combinar tecnología y garantías jurídicas
La discusión ya no gira únicamente sobre la precisión técnica de los algoritmos.
El debate central consiste en determinar hasta qué punto sistemas automatizados pueden intervenir en decisiones que afectan derechos fundamentales de personas en situación de vulnerabilidad.
Mientras los gobiernos buscan herramientas más rápidas y eficientes para gestionar procesos complejos, organizaciones especializadas insisten en que cualquier utilización de inteligencia artificial debe mantenerse bajo supervisión humana efectiva, mecanismos de revisión y garantías jurídicas adecuadas.
