DONDE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL CONECTA DISCIPLINAS

IA y menores: el mundo comienza a poner límites.

IA bajo los 18: nuevas reglas para proteger a niños y adolescentes

Australia, la Unión Europea, Reino Unido y California avanzan sobre los riesgos que plantean los sistemas de inteligencia artificial para los menores

La relación entre niños, adolescentes e inteligencia artificial comienza a ocupar un lugar central en la agenda regulatoria internacional. Australia debate nuevas salvaguardas para jóvenes; la Unión Europea presentó una propuesta destinada a proteger a los menores frente a determinados servicios digitales y sistemas de IA; Reino Unido anunció restricciones específicas para chatbots; y California acaba de reforzar por ley la seguridad de los denominados companion chatbots. Los documentos oficiales coinciden en varias preocupaciones: verificación de edad, dependencia emocional, privacidad, contenido sexualizado, salud mental, controles parentales y responsabilidad de las empresas.

Una nueva pregunta para el Derecho: ¿cómo debe relacionarse la IA con un menor?

La inteligencia artificial ya no es únicamente una herramienta utilizada por adultos en ámbitos profesionales.

Niños y adolescentes recurren a asistentes y chatbots para estudiar, escribir, traducir y entretenerse, pero también para pedir consejos, conversar sobre sentimientos y, en algunos casos, buscar orientación sobre su salud física o mental.

Esta realidad está llevando a gobiernos, organismos internacionales, reguladores y compañías tecnológicas a plantear una cuestión cada vez más urgente: ¿deben los sistemas de inteligencia artificial funcionar de la misma manera frente a un adulto que frente a un niño o adolescente?

Los acontecimientos de 2026 muestran que la respuesta comienza a inclinarse hacia una diferenciación más estricta.

Australia: OpenAI propone que la responsabilidad no recaiga sobre los jóvenes

El 18 de septiembre de 2026, OpenAI presentó oficialmente su Australian Youth Safety Blueprint, una hoja de ruta específicamente dedicada a la protección de jóvenes que utilizan inteligencia artificial.

No se trata de una ley australiana. Es una propuesta de política y diseño presentada por OpenAI para contribuir al debate regulatorio de ese país. Esta diferencia resulta esencial para interpretar correctamente el documento.

La compañía estructura su propuesta alrededor de seis pilares que incluyen alfabetización en IA, salvaguardas adecuadas para cada edad, mecanismos de determinación de edad que protejan la privacidad, conexión con asistencia real ante situaciones de crisis y controles parentales accesibles.

OpenAI sostiene en su presentación oficial:

“La responsabilidad por la seguridad no debería recaer principalmente sobre los jóvenes o sus familias. Las empresas deben continuar incorporando protecciones en sus productos desde el principio.”

Traducción al español del texto original publicado por OpenAI.

La afirmación introduce un concepto significativo desde el punto de vista jurídico: trasladar parte de la responsabilidad preventiva desde el usuario hacia quien diseña y proporciona la tecnología.

OpenAI informó además que en agosto de 2026 comenzó a desplegar ChatGPT for Teens en Australia, como experiencia predeterminada para usuarios identificados entre los 13 y los 17 años, con salvaguardas adaptadas a sus necesidades de desarrollo.

Los datos australianos explican parte de la preocupación

El debate no se desarrolla únicamente sobre hipótesis.

El organismo gubernamental australiano eSafety Commissioner publicó una investigación basada en una encuesta realizada entre el 2 de febrero y el 4 de marzo de 2026 a 1.950 niños de entre 10 y 17 años residentes en Australia.

Los resultados muestran la dimensión que está adquiriendo el fenómeno.

El 78 % había utilizado algún asistente de IA y el 8 %, algún compañero de IA. Entre quienes habían utilizado asistentes o compañeros de inteligencia artificial, el 54 % declaró haberlos empleado por razones personales o sociales.

Dentro de ese grupo de usuarios, el 22 % había conversado con estos sistemas sobre sentimientos o dificultades personales y el 20 % había solicitado consejos sobre salud mental o bienestar.

Pero existen otros dos datos particularmente relevantes: uno de cada cinco usuarios encuestados —20 %— manifestó haber experimentado interacciones potencialmente inapropiadas o dañinas, mientras que aproximadamente uno de cada tres —32 %— había compartido datos personales o información potencialmente sensible con estos sistemas.

El problema, por lo tanto, ya no se limita al contenido que una IA puede generar. También alcanza al tipo de relación que un menor puede establecer con ella.

Unión Europea: una propuesta específica para menores, servicios digitales e IA

Un día antes del documento australiano, el 17 de septiembre de 2026, la Comisión Europea publicó la propuesta denominada EU KIDS Act —“EU Keeping Internet Digital Spaces Accountable and Trustworthy”.

Su objetivo declarado es proteger a los menores frente a determinados servicios digitales y sistemas de inteligencia artificial de riesgo, preservar el mercado único digital y establecer un marco regulatorio coherente para la protección de los menores en línea.

La Comisión explica oficialmente que la propuesta:

“Tiene por objeto proteger a los menores de los servicios digitales y los sistemas de IA de riesgo.”

La formulación procede de la versión oficial en español publicada por la Comisión Europea.

Entre sus disposiciones, la propuesta reconoce los riesgos existentes en determinados servicios de redes sociales, plataformas de distribución de videos y sistemas específicos, y limita la creación autónoma de cuentas por parte de menores de 15 años en los servicios alcanzados.

Es importante nuevamente distinguir la situación jurídica: se trata de una propuesta legislativa europea, no de una norma ya plenamente vigente.

La proximidad de las fechas resulta significativa: Europa presentó su iniciativa el 17 de septiembre y OpenAI publicó su propuesta australiana el día 18.

Reino Unido: pausas obligatorias y restricciones a determinados chatbots

El Reino Unido está avanzando por otro camino.

En julio de 2026, el Department for Science, Innovation & Technology presentó al Parlamento la respuesta gubernamental a la consulta nacional Growing Up in the Online World, documento actualizado el 19 de agosto de 2026. La consulta había recibido más de 116.000 respuestas de padres, niños, docentes, profesionales sanitarios, organizaciones y otras personas interesadas.

La política británica dedica un apartado específico a los chatbots de inteligencia artificial.

El Gobierno informa que impedirá que menores de 18 años accedan a servicios de chatbots cuyo propósito principal sea ofrecer contenido sexualizado y anuncia nuevas medidas frente a otros riesgos.

Uno de ellos es particularmente novedoso:

“Todos los menores de 18 años tendrán pausas obligatorias cuando utilicen chatbots, para favorecer hábitos digitales más saludables.”

Traducción al español del documento oficial del Gobierno británico.

El Gobierno británico relaciona la medida con el riesgo de utilización prolongada y excesiva y con la posibilidad de que algunos niños desarrollen apego emocional hacia los chatbots.

Cuando la inteligencia artificial simula una amistad

Este es uno de los puntos donde Australia y Reino Unido encuentran una preocupación común.

En la consulta británica, el 80 % de quienes respondieron la consulta completa y el 68 % de los jóvenes de entre 16 y 21 años que participaron en la consulta destinada a jóvenes consideraron que existen riesgos particulares cuando los chatbots imitan una relación de amistad.

El Gobierno británico reconoce que los chatbots que simulan personas pueden tener aplicaciones beneficiosas en determinados entornos supervisados —por ejemplo, para practicar un idioma—, pero manifiesta preocupación frente a sistemas capaces de fomentar relaciones emocionales problemáticas.

La cuestión adquiere especial sensibilidad cuando un menor comienza a considerar a una IA como su principal fuente de apoyo emocional.

Salud mental: Reino Unido contempla incluso prohibiciones

El documento británico dedica especial atención a la utilización de inteligencia artificial para solicitar consejos relacionados con salud mental.

El Gobierno advierte sobre el riesgo de que los menores reciban información médica perjudicial o inexacta, sean desalentados de buscar ayuda humana o no sean derivados hacia servicios apropiados cuando describen situaciones que requieren asistencia.

Por eso anuncia:

“Consideraremos toda la gama de opciones, incluida, si fuera necesario, la prohibición de determinados servicios que representen una amenaza para los niños cuando otros mecanismos regulatorios y de seguridad resulten insuficientes.”

Traducción al español del documento oficial británico.

El Gobierno prevé trabajar con autoridades sanitarias y reguladores, además de incorporar información específica sobre chatbots al Kids Online Safety Hub.

California: de las recomendaciones a obligaciones legales

En Estados Unidos, California acaba de avanzar mediante legislación.

El 10 de septiembre de 2026, el gobernador Gavin Newsom firmó un conjunto de leyes destinadas a fortalecer la protección de menores en internet y en su interacción con inteligencia artificial.

Entre ellas se encuentra la denominada “Adam’s Law”, vinculada con la seguridad de los companion chatbots o chatbots de compañía utilizados por menores.

La legislación contempla protocolos ante situaciones de ideación suicida, controles parentales y notificaciones cuando un menor desactive determinadas configuraciones de seguridad.

California informa además que la norma exige a las compañías realizar auditorías independientes de seguridad infantil y evaluaciones anuales de riesgos.

Newsom expresó al promulgar el paquete legislativo:

“La seguridad de nuestros niños merece estar en el centro de toda conversación sobre tecnología. A medida que la innovación avanza más rápido, nuestras protecciones deben mantener el ritmo.”

Traducción al español de la declaración oficial del gobernador Gavin Newsom.

Diseñar la seguridad desde el comienzo

Jennifer Siebel Newsom, primera dama de California, utilizó una expresión que resume otro concepto que comienza a repetirse en estas iniciativas:

“Cuando se trata de nuestros niños, la seguridad no debe ser algo que se considere después, sino que debe estar incorporada en el diseño.”

Traducción al español de la declaración publicada por el Gobierno de California.

El principio coincide sustancialmente con el planteamiento del documento australiano de OpenAI: las salvaguardas deberían formar parte del diseño tecnológico y no depender únicamente de que padres o menores reaccionen después de que aparezca un problema.

Naciones Unidas: los derechos del niño llegan a la gobernanza global de la IA

La tendencia trasciende las legislaciones nacionales.

En enero de 2026, organismos internacionales presentaron la Joint Statement on Artificial Intelligence and the Rights of the Child, una declaración conjunta sobre inteligencia artificial y derechos del niño.

El proceso fue liderado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas y UNICEF, mediante un trabajo de aproximadamente un año en el que participaron más de 60 instituciones y niños de todas las regiones de Naciones Unidas.

La declaración fue suscripta por organismos y entidades internacionales entre los que se encuentran UIT, UNICEF, UNESCO, OIT, OHCHR y diferentes representantes y mecanismos especializados de Naciones Unidas.

El principio central es inequívoco:

“Un compromiso colectivo para promover un enfoque de la inteligencia artificial centrado en los niños y basado en derechos.”

Traducción al español del texto publicado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

La declaración aborda seguridad infantil, protección de datos y privacidad, interés superior del niño, no discriminación, transparencia, responsabilidad y participación de niños en las decisiones relacionadas con tecnologías que los afectan.

Un nuevo mapa regulatorio para la inteligencia artificial

Australia, la Unión Europea, Reino Unido y California no están haciendo exactamente lo mismo.

Tampoco poseen los documentos analizados la misma naturaleza jurídica.

Australia: OpenAI presentó una propuesta de seis pilares y comenzó a implementar una experiencia específica de ChatGPT para adolescentes.

Unión Europea: la Comisión presentó una propuesta legislativa para proteger a menores frente a determinados servicios digitales y sistemas de IA.

Reino Unido: el Gobierno anunció medidas y futuras regulaciones específicas sobre menores y chatbots.

California: ya promulgó legislación que impone nuevas obligaciones relacionadas con la seguridad de menores y companion chatbots.

Naciones Unidas y organismos internacionales: establecieron un marco común orientado a integrar los derechos del niño durante todo el ciclo de vida de la inteligencia artificial.

Las herramientas jurídicas son diferentes, pero los problemas identificados comienzan a coincidir: edad, privacidad, dependencia emocional, contenido sexualizado, salud mental, diseño persuasivo, controles parentales, auditorías y responsabilidad empresarial.

El desafío ya no es solamente controlar contenidos

La transformación probablemente más importante sea conceptual.

Durante años, la protección de menores en internet estuvo concentrada fundamentalmente en qué contenido podían ver.

La inteligencia artificial introduce otra dimensión: con quién —o con qué— creen estar hablando.

Un chatbot puede mantener una conversación durante horas, recordar información, personalizar respuestas, ofrecer consejos y simular determinadas características propias de una interacción humana.

Por eso, el debate jurídico comienza a desplazarse desde el mero control de contenidos hacia el diseño de la relación entre la persona y la inteligencia artificial.

¿Debe un chatbot saber que está hablando con un menor? ¿Cómo comprobarlo sin invadir su privacidad? ¿Debe poder simular amistad? ¿Cuándo debe interrumpir una conversación? ¿Qué sucede si un adolescente manifiesta intenciones de hacerse daño? ¿Quién debe ser advertido? ¿Puede proporcionar consejos sobre salud mental? ¿Quién audita que las protecciones realmente funcionen?

Las respuestas todavía están en construcción.

Pero los documentos oficiales publicados durante 2026 muestran que la protección de niños y adolescentes está dejando de ser un aspecto periférico de la regulación tecnológica para convertirse en uno de los ejes de la gobernanza de la inteligencia artificial.

Y detrás de regulaciones diferentes comienza a aparecer un principio común: cuanto más capaz sea una inteligencia artificial de relacionarse como si fuera humana, mayor será la necesidad de saber quién está del otro lado y qué protección requiere.

Radio Nodo IA: los contenidos sonoros vinculados con esta publicación pueden utilizar voces generadas o asistidas mediante inteligencia artificial. Transparencia sobre el uso de IA: este informe fue elaborado con asistencia de inteligencia artificial para tareas de investigación, contraste documental, traducción, organización y edición con control editorial humano.

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