DONDE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL CONECTA DISCIPLINAS

España, México y Uruguay avanzan sobre una nueva agenda pública de inteligencia artificial

Cooperación internacional, gobernanza responsable y ciudadanía digital marcan una nueva etapa en las políticas públicas sobre IA

España, México y Uruguay están dando señales convergentes sobre una transformación que excede la incorporación tecnológica: la inteligencia artificial comienza a integrarse formalmente en políticas estatales vinculadas con servicios públicos, ciberseguridad, infraestructura digital, derechos, capacitación y bienestar ciudadano.

Tres acontecimientos oficiales publicados durante los primeros días de septiembre de 2026 permiten observar esa tendencia.

España y México suscribieron un Memorándum de Entendimiento para ampliar su cooperación en inteligencia artificial, supercomputación, conectividad y ciberseguridad. En paralelo, Uruguay difundió los resultados que lo colocan entre los países mejor posicionados de América del Sur y Central en materia de gobernanza responsable de IA y anunció una nueva edición de sus Jornadas de Ciudadanía Digital, esta vez enfocadas en los riesgos y oportunidades que generan las nuevas formas de interacción con sistemas capaces de aparentar comprensión humana.

Aunque se trata de iniciativas diferentes, las tres noticias comparten un denominador común: la IA comienza a ser tratada como una cuestión de Estado, de administración pública y de ciudadanía, y no exclusivamente como una herramienta tecnológica.


España y México: cooperación en IA, ciberseguridad y transformación digital

El 4 de septiembre de 2026, el Gobierno de España informó oficialmente la firma de un acuerdo entre el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública y la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones de México.

El Memorándum fue firmado por el ministro español Óscar López y el titular de la agencia mexicana, José Peña Merino.

La comunicación oficial española señala:

“España y México han acordado estrechar su colaboración en IA, supercomputación, conectividad y ciberseguridad”.

El alcance del entendimiento es considerablemente más amplio que la inteligencia artificial.

Incluye cooperación en supercomputación, centros de datos, conectividad, ciberseguridad, tecnologías digitales aplicadas a desastres naturales y cambio climático, digitalización de servicios públicos, identidad digital y formación en capacidades digitales.

Desde México, la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones confirmó oficialmente el mismo acuerdo y añadió otro componente particularmente relevante: la simplificación y digitalización de trámites.

El Gobierno mexicano señaló que ambas administraciones intercambiarán:

“experiencias y buenas prácticas en temas de digitalización, inteligencia artificial, ciberseguridad, conectividad y simplificación de trámites”.

No se trata, por lo tanto, solamente de cooperación científica.

El acuerdo apunta directamente hacia la modernización administrativa del Estado.


Inteligencia artificial aplicada a la administración pública

La información oficial mexicana permite conocer además algunos de los proyectos sobre los cuales pretende avanzar esa cooperación.

José Peña Merino mencionó iniciativas como Nube MX, el Plan Nacional de Ciberseguridad, el programa nacional de simplificación y digitalización de trámites, el Centro Público de Formación en Inteligencia Artificial y la denominada Fábrica de IA.

Esta última desarrolla soluciones que incluyen modelos aplicados a:

riesgos aduaneros, riesgos fiscales y fenómenos meteorológicos.

México también avanza en la construcción de la supercomputadora Coatlicue, proyectada por su Gobierno como la más potente de América Latina.

El dato es especialmente relevante desde la perspectiva jurídica y administrativa.

La IA deja de aparecer únicamente como herramienta para empresas privadas y comienza a incorporarse en áreas donde el Estado adopta decisiones, administra recursos, fiscaliza actividades y presta servicios.

Ese desplazamiento obliga inevitablemente a discutir otras cuestiones:

transparencia algorítmica, protección de datos, explicabilidad, responsabilidad administrativa, control humano, contratación pública tecnológica y mecanismos de revisión de decisiones automatizadas.

El Memorándum España-México no resuelve por sí mismo esos interrogantes, pero confirma que la cooperación bilateral se dirige precisamente hacia áreas en las que esos problemas jurídicos comenzarán a adquirir relevancia práctica.


Uruguay: gobernanza responsable de IA como política pública

Mientras España y México profundizan su cooperación bilateral, Uruguay difundió el 3 de septiembre de 2026 nuevos datos sobre su posición internacional en inteligencia artificial responsable.

La Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento —Agesic— informó que Uruguay alcanzó el puesto 22 a nivel mundial en la edición 2026 del Global Index on Responsible AI —GIRAI—, con una puntuación de 56,99 puntos.

Dentro de América del Sur y Central ocupa el tercer puesto, por encima del promedio regional de 38,85 puntos.

La fuente original del índice, el Global Center on AI Governance, confirma que la edición 2026 analiza 135 países y jurisdicciones y evalúa cómo los Estados están convirtiendo los principios de IA responsable en instituciones, mecanismos de supervisión, participación y sistemas de rendición de cuentas.

Esto es importante metodológicamente.

El indicador no mide simplemente cuánta inteligencia artificial utiliza un país.

Mide cómo la gobierna.


Qué significa “IA responsable” en este índice

El GIRAI 2026 estructura su evaluación alrededor de cinco grandes dimensiones:

inclusión y diversidad; ética y sostenibilidad; trabajo y capacidades; confianza y seguridad; y utilización de inteligencia artificial en servicios públicos.

Su metodología incluye además indicadores relacionados con políticas públicas, participación de la sociedad civil, condiciones institucionales y usos gubernamentales considerados de riesgo inaceptable.

Por eso, obtener una buena posición en este ranking no implica necesariamente que un país posea la mayor industria de IA.

Significa que presenta mejores condiciones relativas para desarrollar y utilizar estos sistemas de manera responsable.

Según Agesic, Uruguay obtiene sus mejores desempeños regionales en:

uso de IA en servicios públicos; condiciones habilitantes; ética y sostenibilidad; y confianza y seguridad.

La agencia sostiene que estos resultados reflejan:

“el avance del país en la construcción de capacidades institucionales y mecanismos que permitan incorporar la IA en el sector público de manera responsable, transparente y orientada a mejorar los servicios orientados a la ciudadanía”.


Uruguay ya posee una estrategia nacional de IA

Los resultados difundidos en septiembre no aparecen aislados.

Uruguay cuenta con una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2024-2030.

Uno de sus objetivos principales es establecer:

“un marco de gobernanza que garantice el desarrollo y uso ético, responsable y seguro de la IA”.

La estrategia incorpora expresamente la necesidad de establecer institucionalidad, marcos regulatorios, transparencia, inclusión y seguridad jurídica.

Este aspecto resulta particularmente relevante para el ámbito jurídico.

La gobernanza de IA ya no se presenta únicamente como una discusión ética.

En la formulación oficial uruguaya aparece vinculada directamente con marcos regulatorios y seguridad jurídica.


Del Estado a la ciudadanía: cuando la IA “parece entenderte”

La tercera noticia completa el panorama.

El 4 de septiembre de 2026, Agesic anunció la realización de las novena Jornadas de Ciudadanía Digital, previstas para el próximo 17 de septiembre.

La consigna elegida resulta reveladora:

“Cuando la IA parece entenderte: oportunidades, riesgos y desafíos para el bienestar”.

La actividad se propone analizar las nuevas modalidades de relación entre las personas y los sistemas de inteligencia artificial.

Según Agesic, el objetivo es promover:

“un vínculo crítico, reflexivo, seguro, responsable, creativo y participativo con esta tecnología”.

Aquí aparece un problema diferente al de infraestructura o administración pública.

La discusión pasa al terreno de la relación psicológica, social y cognitiva entre seres humanos y sistemas generativos.


La nueva frontera: sistemas que parecen comprender al usuario

Los grandes modelos conversacionales poseen una característica que los diferencia de muchas tecnologías anteriores.

No sólo procesan información.

Interactúan.

Responden en lenguaje natural, adaptan su discurso, recuerdan contexto dentro de una conversación y pueden producir una sensación de diálogo interpersonal.

La elección del título de las jornadas uruguayas —“cuando la IA parece entenderte”— reconoce precisamente ese fenómeno.

Y obliga a abordar preguntas que hasta hace pocos años ocupaban un lugar marginal en el derecho tecnológico:

¿Qué ocurre cuando una persona atribuye comprensión, intención o empatía a un sistema automatizado?

¿Qué responsabilidades existen cuando la interacción afecta a menores, adultos mayores o personas especialmente vulnerables?

¿Cómo debe informarse que el interlocutor es una inteligencia artificial?

¿Qué nivel de transparencia resulta suficiente?

¿Hasta dónde puede utilizarse la personalización basada en datos del usuario?

¿Quién responde cuando el sistema induce decisiones perjudiciales?

Estas preguntas todavía no encuentran una respuesta única en las legislaciones.

Pero comienzan a incorporarse a las políticas públicas.


Tres noticias, un mismo cambio de paradigma

Observadas en conjunto, las decisiones de España, México y Uruguay permiten identificar tres niveles distintos de política pública sobre inteligencia artificial.

España y México trabajan sobre infraestructura, cooperación tecnológica, ciberseguridad y modernización administrativa.

Uruguay desarrolla mecanismos de gobernanza y evaluación institucional de IA responsable.

Y, al mismo tiempo, incorpora la relación entre inteligencia artificial y bienestar humano dentro de su política de ciudadanía digital.

La evolución es significativa.

La agenda gubernamental sobre IA ya no se limita a preguntarse cómo fomentar innovación.

Ahora también intenta responder:

cómo controlar los sistemas; cómo integrarlos al Estado; cómo proteger a las personas; cómo garantizar transparencia; cómo formar ciudadanos capaces de utilizarlos críticamente; y cómo preservar derechos en entornos cada vez más automatizados.


La administración pública será uno de los grandes laboratorios jurídicos de la IA

Para abogados, notarios, funcionarios y especialistas en derecho público, existe una consecuencia adicional.

Algunas de las transformaciones jurídicas más importantes provocadas por la inteligencia artificial probablemente no aparecerán primero en robots humanoides ni en aplicaciones espectaculares.

Aparecerán en actividades mucho más cotidianas:

trámites administrativos, identificación digital, servicios públicos, sistemas tributarios, aduanas, contratación pública, análisis de riesgos, atención ciudadana y procesamiento automatizado de datos.

Cuando un algoritmo comienza a intervenir en esas funciones, aparecen inmediatamente principios tradicionales del derecho:

legalidad, competencia, motivación de los actos, debido proceso, igualdad, transparencia, privacidad, responsabilidad y posibilidad efectiva de impugnación.

La tecnología puede cambiar.

Los derechos no desaparecen por ese motivo.


El desafío no es solamente adoptar IA: es gobernarla

La segunda edición del Global Index on Responsible AI ofrece una advertencia que ayuda a contextualizar las tres noticias.

Según sus conclusiones globales, la adopción de inteligencia artificial está avanzando más rápido que la capacidad de muchos gobiernos para gobernarla adecuadamente.

El GIRAI sostiene que existe todavía una distancia considerable entre adoptar estrategias de IA y construir mecanismos efectivos de supervisión, implementación, responsabilidad y reparación.

Ese probablemente sea el verdadero desafío de la próxima etapa.

No alcanzará con anunciar estrategias nacionales.

Tampoco con incorporar herramientas de inteligencia artificial a organismos públicos.

La cuestión central será determinar si los Estados consiguen construir instituciones capaces de utilizar esos sistemas preservando simultáneamente innovación, eficiencia administrativa, derechos fundamentales y control democrático.

España, México y Uruguay están recorriendo caminos diferentes.

Pero las tres noticias muestran que ese proceso ya comenzó.

Transparencia: ElNotariado.com utiliza inteligencia artificial como herramienta de apoyo en la producción de contenidos. La información se elabora sobre fuentes primarias verificadas, aunque no necesariamente se citen en cada publicación. Los contenidos son revisados editorialmente antes de su publicación. Radio Nodo IA puede utilizar voces sintéticas generadas mediante inteligencia artificial en sus contenidos.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio